Breguet: El relojero más importante de la historia

Breguet: El relojero más importante de la historia

En 1783, un admirador anónimo de María Antonieta encargó el regalo perfecto para conquistar su corazón: un reloj de oro que implementará todas las complicaciones posibles hasta el momento. Para lograrlo, recurrió al relojero favorito de la reina: Abraham-Louis Breguet. El resultado fue una verdadera obra maestra: consistiendo de 823 piezas y una complejidad sin precedentes.

Entre las otras innovaciones que definieron su carrera, se encuentran: el reloj automático, el paracaídas, el gong repetidor de minutos y el tourbillon, todos inventos del propio Breguet. Acompáñanos a descubrir cómo estas creaciones, nacidas hace más de dos siglos, siguen marcando el ritmo de la relojería moderna.

 

  • El reloj automático

Antes de Breguet, todos los relojes requerían darles cuerda manualmente, a veces incluso con el uso de llaves especiales. Él cambió eso. Su sistema de cuerda automática permitía que el movimiento del propio usuario mantuviera el reloj en marcha, un concepto que hoy se encuentra en casi todos los relojes mecánicos.

 

  • Gong repetidor de minutos

Los relojes que “anunciaban la hora con sonido” existían, pero eran pesados y ruidosos, porque los relojeros les insertaban campanas reales dentro del mecanismo. Breguet reemplazó esas campanas por un metal en forma de gong, creando un sonido mucho más suave que la alternativa. Hasta hoy, cada repetidor de minutos moderno conserva su idea original.

 

  • El paracaídas

En 1790, Breguet inventó el primer sistema antichoque del mundo. Consciente de que los pivotes del volante eran la parte más frágil a golpes, diseñó un mecanismo con pivotes cónicos y resortes elásticos que que absorbían el impacto. Su “paracaídas” permitió que los relojes sobrevivieran a las caídas cotidianas, una revolución para la época.

 

  • El tourbillon

Los relojes de bolsillo solían permanecer mucho tiempo en la misma posición. Bajo estas condiciones, la gravedad podía corromper el movimiento del reloj y, por consecuencia, su precisión. Para contrarrestar este efecto, Breguet ideó una jaula giratoria que rotaba una vez por minuto, asegurando así que, incluso si un reloj permanecía en una posición estática, sus mecanismos no lo hicieran. Así nació el tourbillon, un mecanismo que evita que la gravedad altere el movimiento del reloj.

 

Además, creó el primer reloj pulsera

En 1810, la reina Carolina de Nápoles encargó a Breguet algo jamás visto: un reloj de pulsera. Dos años después, presentó el primer reloj de pulsera documentado del mundo: una pieza  ovalada, con pulsera de pelo y oro, y complicaciones como fases lunares, termómetro y repetidor.

Más de dos siglos después, los relojes siguen inspirándose en las ideas de Breguet. Su ingenio no solo marcó la historia de la relojería, la definió.

 

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