La Curiosa Historia del Huevo de Núremberg

La Curiosa Historia del Huevo de Núremberg

Aunque los relojes existen desde el siglo XIII, no fue hasta el XVI que logramos “encogerlos” lo suficiente como para llevarlos puestos. 

El primer reloj personal

La creación del primer reloj personal se le atribuye al relojero alemán Peter Henlein. Según cuentan, este personaje inventó en 1505 el famoso Huevo de Núremberg: un reloj impráctico en todos los sentidos. Con una esfera de 75 mm de diámetro, era bastante pesado, y con únicamente manecillas para la hora, poco útil para medir el tiempo. 

Pero a sus dueños eso les daba igual. Estos relojes no se compraban por precisión, sino por estatus. Eran el accesorio social del momento, un claro “mírenme todos” que se colgaba orgullosamente del cuello. Solo un poquito exagerado. 

Un creador dudoso

El detalle es que no existen registros que confirmen que Henlein haya sido realmente el primero. Por eso, muchos expertos creen que recibió el crédito simplemente por ser el relojero más famoso de su época. 

Aún más curioso: la reaparición del reloj.

El famoso reloj desapareció en el siglo XVI para curiosamente reaparecr en un mercadillo de Londres en 1987. La historia va así: un aprendiz de relojero compra una caja de piezas metálicas para su próximo proyecto… y ahí, escondida entre tornillos y  repuestos, se encontraba una joyita valuada en más de 50 millones de dólares.

Tras rigurosas pruebas, varios expertos confirmaron su legitimidad en 2014. Aun así, muchos siguen sin creerlas, señalando posibles falsificaciones y piezas cambiadas.

 

¿Qué opinas? ¿Será que estamos ante el verdadero primer reloj personal o ante una historia demasiado buena para ser verdad?

 

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